Aunque creamos estar solos
y explicar nuestro sueño o nuestra idea
a un espejo
a un papel
a una tela
a unas cuerdas,
no es así.
Somos parte de tantas tramas
en cada instante,
Tramas ondulantes como la marea
que lleva y trae a distintas orillas
ideas,
historias
perversidades y glorias.
Yo soy parte de una trama
de los que necesitan decir las mismas cosas.
Y de los que trabajan
con más o menos impulso y pasión
en su tarea.
También soy parte de la trama
de los buscadores de utopías
que buscan indicios en las miradas
y las ideas dichas a medias por los otros.
Y de la trama de los que esperan.
También soy parte.
De la trama de los descubridores de mentiras
y sostenedores de fantasías
negadoras de la potencia humana.
De esa trama también soy parte
nudo
de una red
que se arma de nuevo
en donde se rompe
reemplazando a algún caído
o desertor de sueños
y huyendo también por momentos
replegándome
en la inacción pusilánime de los cobardes.
Y vos también sos parte de muchas tramas.
Tal vez estás buscando señales
para sentirte parte de esta trama
o de alguna otra que desarma a ésta
a lo largo de la Historia.
La misma que nos recluta anónimamente sin permiso.
Tal vez los mismos sueños nos convocan
pero a cada uno en distintas orillas.
La mía es la de la vida
la única vida
que nos obliga al goce y al encuentro
al armado de tramas plácidas
del camino compartido
hasta que la muerte nos desate.
gadsy / Malva Gris.
domingo, 7 de octubre de 2012
viernes, 5 de octubre de 2012
Maleable.
De qué materia tan maleable está hecho el hombre.
Abnegados maestros,
libertadores heroicos,
madres asombrosas de milagrosos días,
artistas buceadores del alma humana
científicos cirujanos de la realidad
mezclándose
apareciendo y ocultándose a la vista
de la noticia
de las epopeyas
anónimos o célebres.
Y también
mercenarios
explotadores de destinos
inescrupulosos buscadores de los límites del derecho
negadores del derecho natural
avasalladores de la dignidad
violentos de la más innombrable violencia.
Y en qué momento una persona cualquiera
da un paso para un destino u otro.
En qué momento se produce esa elección definitiva
que te deja de un lado o de otro.
No, es verdad, nada es permanente.
Ni los santos ni los demonios que nos habitan
nos inspiran cada hora de nuestra vida.
Pero sí, minuto a minuto
conspiran para que naturalicemos
la locura
la embestida
la anestesia
la complicidad.
Qué maleables somos
que no nos duelen estos pasos.
¿Acaso no caminamos sobre brasas
cada vez que elegimos ignorarnos?
gadsy / Malva Gris.
Abnegados maestros,
libertadores heroicos,
madres asombrosas de milagrosos días,
artistas buceadores del alma humana
científicos cirujanos de la realidad
mezclándose
apareciendo y ocultándose a la vista
de la noticia
de las epopeyas
anónimos o célebres.
Y también
mercenarios
explotadores de destinos
inescrupulosos buscadores de los límites del derecho
negadores del derecho natural
avasalladores de la dignidad
violentos de la más innombrable violencia.
Y en qué momento una persona cualquiera
da un paso para un destino u otro.
En qué momento se produce esa elección definitiva
que te deja de un lado o de otro.
No, es verdad, nada es permanente.
Ni los santos ni los demonios que nos habitan
nos inspiran cada hora de nuestra vida.
Pero sí, minuto a minuto
conspiran para que naturalicemos
la locura
la embestida
la anestesia
la complicidad.
Qué maleables somos
que no nos duelen estos pasos.
¿Acaso no caminamos sobre brasas
cada vez que elegimos ignorarnos?
gadsy / Malva Gris.
martes, 2 de octubre de 2012
Ritmos.
Nada escapa al ritmo.
El universo se dispersa o se contrae
como un latido
motor de la vida.
Así danza el universo
y nos envuelve en sus vaivenes.
Y el tiempo,
ronda de las repeticiones
aún de aquellas
que no protagonizamos.
Los comienzos y los finales,
engaños de la subjetividad.
Nada termina en realidad, nunca.
Todo se anuda
con nudos fuertes o suaves
y arrastra tras de sí
las estelas
una marea
una ola.
La traza infinita
de consecuencias
inimaginables
que un día con su presencia
importunan o redimen,
La traza desconocida
la cadena disimulada
por tantos entretenimientos
fútiles
intencionados
inocentes
perversos.
Ese ritmo de continuidades
disimuladas
que nos arrastra sin saberlo
detrás de ideas
de modas
de adhesiones y condenas.
Ese ritmo de rupturas
que nos seduce y nos brinda pausas
que justifica los virajes,
(supuestos virajes)
que nos pone de frente
a un mundo que no conocíamos.
Ese ritmo de causas
que nos dan sentido.
De palabras oídas o leídas
de teorías y escándalos
que nos sorprenden o nos anestesian.
Transidos como estamos
de todos los ritmos,
de repeticiones, patrones,
diálogos a lo largo de días,
meses, años, siglos,
interlocutores que son generaciones incluso,
atravesados como estamos
de significados
así alimentamos los ritmos.
Inmersos en la danza como estamos
sin saberlo
bailamos.
Y enriquecemos la coreografía
y no somos protagonistas
jamás lo somos
lo son las generaciones,
los siglos,
las guerras,
las catástrofes,
los imperios.
Ritmos ajenos
alimentados de ritmos propios,
de nuestros latidos
respiraciones
pasos
palabras.
Nadie escapa al ritmo.
gadsy / Malva Gris.
El universo se dispersa o se contrae
como un latido
motor de la vida.
Así danza el universo
y nos envuelve en sus vaivenes.
Y el tiempo,
ronda de las repeticiones
aún de aquellas
que no protagonizamos.
Los comienzos y los finales,
engaños de la subjetividad.
Nada termina en realidad, nunca.
Todo se anuda
con nudos fuertes o suaves
y arrastra tras de sí
las estelas
una marea
una ola.
La traza infinita
de consecuencias
inimaginables
que un día con su presencia
importunan o redimen,
La traza desconocida
la cadena disimulada
por tantos entretenimientos
fútiles
intencionados
inocentes
perversos.
Ese ritmo de continuidades
disimuladas
que nos arrastra sin saberlo
detrás de ideas
de modas
de adhesiones y condenas.
Ese ritmo de rupturas
que nos seduce y nos brinda pausas
que justifica los virajes,
(supuestos virajes)
que nos pone de frente
a un mundo que no conocíamos.
Ese ritmo de causas
que nos dan sentido.
De palabras oídas o leídas
de teorías y escándalos
que nos sorprenden o nos anestesian.
Transidos como estamos
de todos los ritmos,
de repeticiones, patrones,
diálogos a lo largo de días,
meses, años, siglos,
interlocutores que son generaciones incluso,
atravesados como estamos
de significados
así alimentamos los ritmos.
Inmersos en la danza como estamos
sin saberlo
bailamos.
Y enriquecemos la coreografía
y no somos protagonistas
jamás lo somos
lo son las generaciones,
los siglos,
las guerras,
las catástrofes,
los imperios.
Ritmos ajenos
alimentados de ritmos propios,
de nuestros latidos
respiraciones
pasos
palabras.
Nadie escapa al ritmo.
gadsy / Malva Gris.
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