domingo, 12 de mayo de 2013

Negro, verde, azul, blanco.

Verde que te quiero negro que te quiero azul que te quiero blanco.
Allí iré con mi cedín en mano
a comprar mi propiedad
otra más.
Cedines para acumular.
De la nada eran verdes, eran azules y ahora blancos.
De la nada digo.
No ilegales no.
No narcotráfico no.
No trata de personas no.
No fábricas clandestinas no.
No trabajo esclavo no.
No abuso de menores no.
De la nada digo.
Eran negros y luego verdes, luego azules, ahora blancos.
Con mi cedin en mano
compraré otra propiedad
otra más
un casa
un hotel
un terreno
un campo.
Y seguiré creando más riqueza de la nada 
de la nada digo
no de la estafa no
no de las armas no
no de las coimas no
no pornografía infantia no
no tráfico de órganos no
no turismo sexual no.
De la nada digo
surgieron negros se tiñeron verdes, se pusieron azules y ahora son blancos.
Qué fiesta de colores tan hermosos.
Cedin en mano
comisión a un banco, a otro, 
diferencias de cambio.
Qué importa si del negro ahora son verdes, azules, blancos.


gadsy / malva gris.

El sol.

Desde una hendija ajustada
por entre el concreto y los caños
tanques, paredes, techos,
se escurrió nuevamente unos minutos
el sol.
Sé que algo quiso decirme,
vino a buscarme
y la violencia de su luz
como estallando silenciosamente
en su lenguaje
eternamente incomprendido algo dijo
el sol.
Yo sé que siempre ha buscado contarme
algo que ignoraré cabalmente cada día
condenados como estamos a descender
en nuestro tránsito celeste.
Apenas unos instantes estamos frente a frente.
Su silencio es elocuente
sus rayos son un lenguaje
que limitada, no comprendo,
siento que grita cada vez más
en la medida que descendemos
hasta que agotado
baja el tono y finalmente calla
para volver a intentarlo mañana.
Nuestra ilusión es de ascenso entonces
nuestra ilusión es que en el ocaso
desciende
al ensangrentado sueño
el sol.
Pero condenados estamos
a transitar el riel invisible
que la Física nos impone.
Millones de nosotros
miles de millones
cientos de miles de millones
descendemos primero
para elevarnos ilusioriamente luego
ante algún ocaso.


gadsy / malva gris

sábado, 11 de mayo de 2013

Anfitriones.

Después de muchos días de preguntarme
por mis ideas
preguntarme nomás
por qué son ellas y no otras
las que prosperan
inmaterialmente
poseyéndome ruines,
me han dejado una respuesta.
Anfitriones somos.
Como casas tomadas.
Ellas nos eligen y se adueñan.
De nuestras emociones
de nuestros actos
nos conducen
nos arrastran
nos paralizan
nos cercenan
o nos dan alas
nos hacen volar alto
y de allí nos sueltan.
Meros anfitriones somos.
¿Por qué condenarnos 
condenar a otros
por ser poseídos 
por ideas perdedoras?
No tenemos protección.
Si una idea nos invade
nos tiñe la vista
nos filtra el oído
nos recorta la lengua.
Y ya no somos nosotros
somos instrumento de la idea
que ha hecho de nosotros su espada
o un carcelero tal vez
cazadores de otras ideas.
¿Culpables somos?
Víctimas somos.
No podemos siquiera cerrar nuestras puertas.
No sabemos por dónde entran
a poblar nuestros días
nuestros sueños
nuestras fantasías
nuestras metas.
Anfitriones somos.
Meros anfitriones.

gadsy / malva gris.