Dicen que uno apareció
y que fue confirmada su identidad.
Esos restos calcinados tienen un rostro.
Antes cabía la esperanza de que fuera una amenaza
una mala broma
un error.
Pero ahora dicen que hay certeza
de que el rostro de la foto ya no está más que en fotos
o en el recuerdo
que ya no es el rostro de un muchacho
que quería ser maestro
es el testimonio de la muerte y del horror
es una ausencia
y en su lugar
dejó carbones
para que encendamos con ellos nuestra ira.
gadsy / malvagris.
Nota: Venancio era el apellido de uno de los normalistas, cuyos restos calcinados fueron identificados en Argentina.
miércoles, 17 de diciembre de 2014
miércoles, 26 de noviembre de 2014
Cuarentitrés (II).
Cuarentitrés (*).
¿Pero qué importa cuántos?
Uno.
Aunque fuera sólo uno.
Un silencio como ojo de tormenta.
Pero no.
Son cuarentitrés.
Cuarentitrés silencios que llaman sin palabras.
Pero dónde.
Dónde están guardadas sus voces.
Dónde resuenan mientras esperan que se apaguen.
No ven acaso que son cuarentitrés voces replicadas
por millones
en ecos cruzados de ida y vuelta
por el mundo y por los días.
Es imposible ya callarlas.
Dónde insisten inútilmente silenciarlas.
Acaso no ven que son cuarentitrés silencios multiplicados
porque cuarentitrés eran las voces.
Qué importa ahora cuáles eran sus palabras.
Cuarentitrés son en la espera.
Y oir sus voces diciendo hemos vuelto.
Dar cuarentitrés bienvenidas.
Dónde están.
Dónde están queriendo callarlas.
gadsy / malvagris.
(*) insisto en usar cuarentitrés en lugar de cuarenta y tres. Y sigo hablando de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
¿Pero qué importa cuántos?
Uno.
Aunque fuera sólo uno.
Un silencio como ojo de tormenta.
Pero no.
Son cuarentitrés.
Cuarentitrés silencios que llaman sin palabras.
Pero dónde.
Dónde están guardadas sus voces.
Dónde resuenan mientras esperan que se apaguen.
No ven acaso que son cuarentitrés voces replicadas
por millones
en ecos cruzados de ida y vuelta
por el mundo y por los días.
Es imposible ya callarlas.
Dónde insisten inútilmente silenciarlas.
Acaso no ven que son cuarentitrés silencios multiplicados
porque cuarentitrés eran las voces.
Qué importa ahora cuáles eran sus palabras.
Cuarentitrés son en la espera.
Y oir sus voces diciendo hemos vuelto.
Dar cuarentitrés bienvenidas.
Dónde están.
Dónde están queriendo callarlas.
gadsy / malvagris.
(*) insisto en usar cuarentitrés en lugar de cuarenta y tres. Y sigo hablando de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
No soporto que las palabras se repitan.
No soporto que las palabras se repitan
línea a línea en la bajada que gotea
ideológica
disfrazada de otra cosa
reiterada hasta que no significa nada
esqueleto sonoro
hemorragia de palabras inentendibles
verborragia
diáspora de significados perdidos
irrecuperables
que no se repitan
no en esas voces sin expresión
tal iguales y militantes
como un ejército que marcha
y pisa paso de ganso los sentidos
el sentido
el sentido común
pisoteado
bajo la marcha pisoteadas las palabras
exprimidas las palabras
que eran testimonio
eran
de la vida
del dolor.
Pero se repiten y pasa esto
no comunican no dicen no conmueven
línea a línea en la bajada que gotea
para matar la ideología
cadáver pintado sobre una tela que se agita
y no asusta a nadie
noche de brujas
te hace reir.
No soporto que se repitan
a ese ritmo militante inexpresivo
justeza y métrica segundo a segundo
mismo tono
firme en la aspereza
no me conmuevo
me da tristeza, sí, de saberlas huecas
resonando encerradas las viejas cuitas
rebotando hasta apagarse
en el discurso vacío repetido
rítmicamente
firmemente
repetido repetido repetido.
gadsy / malvagris
línea a línea en la bajada que gotea
ideológica
disfrazada de otra cosa
reiterada hasta que no significa nada
esqueleto sonoro
hemorragia de palabras inentendibles
verborragia
diáspora de significados perdidos
irrecuperables
que no se repitan
no en esas voces sin expresión
tal iguales y militantes
como un ejército que marcha
y pisa paso de ganso los sentidos
el sentido
el sentido común
pisoteado
bajo la marcha pisoteadas las palabras
exprimidas las palabras
que eran testimonio
eran
de la vida
del dolor.
Pero se repiten y pasa esto
no comunican no dicen no conmueven
línea a línea en la bajada que gotea
para matar la ideología
cadáver pintado sobre una tela que se agita
y no asusta a nadie
noche de brujas
te hace reir.
No soporto que se repitan
a ese ritmo militante inexpresivo
justeza y métrica segundo a segundo
mismo tono
firme en la aspereza
no me conmuevo
me da tristeza, sí, de saberlas huecas
resonando encerradas las viejas cuitas
rebotando hasta apagarse
en el discurso vacío repetido
rítmicamente
firmemente
repetido repetido repetido.
gadsy / malvagris
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