Inútil trabajo es querer aniquilarte,
podrán matar a hombres y mujeres,
y aun anidando en sus pechos
pensada y alimentada en sus cabezas
incendiando sus venas
desaparecidos ellos
desaparecidas ellas
tampoco así desaparecerías.
Cómo es posible que siendo arrasadas
las negras multitudes
aún así germinen,
cada generación,
las mismas ansias
las mismas urgencias.
Cómo se explica que no se amedrenten
las desencantadas multitudes
y persistan en acunarte
hecha diamantes la mirada.
Inútil tarea es planear tu exterminio
no es posible.
Verdadera Fénix
renaciendo de sus despojos
o incluso menos.
Sin saber siquiera tu nombre
sin conocer tu historia
ignorando los nombres de tus mártires
pese a todo ello
fermenta en los pechos,
los brazos y los sueños.
Acallarte es imposible
una vez que tu voz ha sonado
como manantiales y pájaros en la aurora.
Haber oído tu susurro
equivale a buscarte en cada vez más detalles.
Inútil trabajo es intentar silenciarte
no hay voz más potente que el silencio.
Más allá de las arengas de los mitines
y de las canciones atronadoras de los recitales
es en el silencio,
en la intimidad,
en el goce o en el dolor
donde no dejás de crecer y echar raíces.
Inútil tarea es negarte
siempre resurgiendo como un grito contenido
una necesidad postergada.
Me niego sí, a veces,
me resisto sí, cansada o temerosa,
pero es una levadura de fuego
que termina finalmente encendiéndome.
gadsy / malvagris.
miércoles, 25 de febrero de 2015
martes, 24 de febrero de 2015
Renacida.
Renacida, nadie sabe cómo.
Descubierta, cada año.
Han intentado destruirla desde siempre.
Pero renace.
Renace enamorando.
Y renacida te siembra estrellas en la mirada.
Te percute el pecho a cañonazos
te incendia las venas.
Renace quemándote el alma
estallando el cerebro
y las esquirlas de tu cráneo
incrustadas en el envés de los brazos.
Te late en la piel,
Te perfora las axilas
y la boca del estómago.
Te ata de las nubes y te eleva
y no te mece
te sacude entre tormentas
empapándote
transiéndote con rayos
acariciándote luego con auroras boreales
y dejándote planear sobre los valles más verdes.
Renace y furiosa no te suelta.
Te acecha y en tanto ignorada se pone enfrente
y te desafía, despechada.
No es posible olvidarla.
No es posible ignorarla.
Y si renace en tu alma
ya no tendrás paz.
Y han intentado aniquilarla
y han segado del mundo a miles,
millones de desconocidos portadores de la idea
infectados sin remedio
perdidos para siempre.
Contaminados por la misma pasión
bendecimos esta enfermedad
tan llena de luz como de sombras.
Nos descubrimos humanos
animales
vivos.
Nos redime.
Nos suda la cúspide del néctar
la ambrosía que nos iguala a los dioses.
No. No hay más dioses.
Renacida destruye las jerarquías caprichosas.
Yo no la conocía.
Intentaron matarla tantas veces
pero renacida en mis entrañas
me fue tomando toda.
Y me sale por la piel,
quemándome desde dentro.
Ay, renacida en mí,
como en cada uno
una maldición bendita y redentora.
No existe forma de matarte.
Todo, sin saberlo
me llevaba a renacerte.
Hoy las casualidades son innumerables
los caminos confluyeron
como una constelación
como una profecía
y aquí estoy también yo, renacida.
gadsy/malvagris.
Descubierta, cada año.
Han intentado destruirla desde siempre.
Pero renace.
Renace enamorando.
Y renacida te siembra estrellas en la mirada.
Te percute el pecho a cañonazos
te incendia las venas.
Renace quemándote el alma
estallando el cerebro
y las esquirlas de tu cráneo
incrustadas en el envés de los brazos.
Te late en la piel,
Te perfora las axilas
y la boca del estómago.
Te ata de las nubes y te eleva
y no te mece
te sacude entre tormentas
empapándote
transiéndote con rayos
acariciándote luego con auroras boreales
y dejándote planear sobre los valles más verdes.
Renace y furiosa no te suelta.
Te acecha y en tanto ignorada se pone enfrente
y te desafía, despechada.
No es posible olvidarla.
No es posible ignorarla.
Y si renace en tu alma
ya no tendrás paz.
Y han intentado aniquilarla
y han segado del mundo a miles,
millones de desconocidos portadores de la idea
infectados sin remedio
perdidos para siempre.
Contaminados por la misma pasión
bendecimos esta enfermedad
tan llena de luz como de sombras.
Nos descubrimos humanos
animales
vivos.
Nos redime.
Nos suda la cúspide del néctar
la ambrosía que nos iguala a los dioses.
No. No hay más dioses.
Renacida destruye las jerarquías caprichosas.
Yo no la conocía.
Intentaron matarla tantas veces
pero renacida en mis entrañas
me fue tomando toda.
Y me sale por la piel,
quemándome desde dentro.
Ay, renacida en mí,
como en cada uno
una maldición bendita y redentora.
No existe forma de matarte.
Todo, sin saberlo
me llevaba a renacerte.
Hoy las casualidades son innumerables
los caminos confluyeron
como una constelación
como una profecía
y aquí estoy también yo, renacida.
gadsy/malvagris.
miércoles, 17 de diciembre de 2014
Uno apareció.
Dicen que uno apareció
y que fue confirmada su identidad.
Esos restos calcinados tienen un rostro.
Antes cabía la esperanza de que fuera una amenaza
una mala broma
un error.
Pero ahora dicen que hay certeza
de que el rostro de la foto ya no está más que en fotos
o en el recuerdo
que ya no es el rostro de un muchacho
que quería ser maestro
es el testimonio de la muerte y del horror
es una ausencia
y en su lugar
dejó carbones
para que encendamos con ellos nuestra ira.
gadsy / malvagris.
Nota: Venancio era el apellido de uno de los normalistas, cuyos restos calcinados fueron identificados en Argentina.
y que fue confirmada su identidad.
Esos restos calcinados tienen un rostro.
Antes cabía la esperanza de que fuera una amenaza
una mala broma
un error.
Pero ahora dicen que hay certeza
de que el rostro de la foto ya no está más que en fotos
o en el recuerdo
que ya no es el rostro de un muchacho
que quería ser maestro
es el testimonio de la muerte y del horror
es una ausencia
y en su lugar
dejó carbones
para que encendamos con ellos nuestra ira.
gadsy / malvagris.
Nota: Venancio era el apellido de uno de los normalistas, cuyos restos calcinados fueron identificados en Argentina.
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