jueves, 17 de septiembre de 2015

Etiquetas.

Cada vez me convenzo más de que aunque algunas etiquetas nos llenen de admiración o emoción, por lo que representan, o por su historia, las etiquetas en vida son como grilletes, como anclas.

Aun con pesar, mejor es humildemente renunciar a las etiquetas que admiramos.

Alguna vez escribí en algún poema que es honor de pájaro morir de mal vuelo.

El vuelo del corazón o del pensamiento a veces equivoca el rumbo. Pero la vocación de alas no tiene freno. Esas alas pueden lanzarnos al error y lo mejor que se puede hacer es esperar que el golpe no nos mate y que nuestros yerros no sean irreparables.

Otras veces la etiqueta te empuja y te lleva por algún camino que tus emociones o sentimientos no desean transitar. Un abismo sin redes ni cuerdas. Esas etiquetas tienen ojos que te vigilan y te obligan, te amenazan y te expulsan si tus méritos son insuficientes.

¿Lo mejor será coquetear y dejarse seducir por la etiqueta, pero sin entregarse del todo?

Aún con carencias y pesares la vida es tan hermosa que vale la pena dejar cada tanto las etiquetas guardadas en una primorosa cajita.

Siempre vuelvo a la idea de que las etiquetas les quedan mejor a los muertos, cuando ya no pueden protestar ni enorgullecerse.

Y lo mejor es aprender a tomarle la temperatura a nuestra sangre. A veces dejarnos incendiar desde dentro y otras replegarnos, guardar las alas y ver caer las hojas del otoño.

Igualmente siempre es difícil resignarse.

gadsy/malvagris.

viernes, 17 de julio de 2015

Sangre.

Sangre caliente que arrasa mis venas
espesa
negra la sangre hirviente
bulle
y me late la piel
y se me encienden los ojos
y las mejillas hechas brasas
porque la sangre me hierve el alma
me prende fuego los pulmones
me calcina los huesos
y negra me quema las vísceras
el aire evapora
y es la sangre que negra
inunda mis oídos
mi lengua
y me erosiona los pasos.

gadsy/malvagris

viernes, 29 de mayo de 2015

Hermosos los rostros.

(Al ver el documental "Un grito inclusivo
ante el silencio pedagógico" de UNDAV y
ver a Jazmín, Nicol y Gianfranco*)

Hermosos los rostros
cuyos ojos sonríen
precediendo a sus convicciones.
Hermosas aquellas mujeres
y esos hombres
que se hicieron a fuerza de sueños.
Hermosos los labios que sonríen
satisfechos
con hoyuelos simpáticos
pómulos sensuales
ojos tímidos
o barbillas rugosas.
Hay días en que puedo ver
otra belleza detrás de los cuerpos
insinuada a veces
por los ademanes
las miradas
un tono de voz,
una pausa.
Yo te veía hoy, Jazmín, te veía, Nicol,
te veía, Gianfranco.
Veía sus gestos
sus ojos hablando
recordando su tránsito
poblado de días infatuos.
Yo te vía hoy, Jazmín,
tu dulzura y tu emoción veía.
Yo te veía hoy, Nicol,
y veía el dolor y la humillación
en tus recuerdos.
Y te veía, Gianfranco,
satisfecho del pequeño triunfo
de una lista de asistencia.
Pensar que algunas personas
necesitan tanto para ser felices.
Y otras, en cambio, tan poco.
Depende de la perspectiva.
Ser quien se elija ser, por ejemplo
y eso puede ser tan fácil o tan inalcanzable.
Y a mí, por ejemplo,
me alcanza con apenas un remolino
de hojas secas.


gadsy / malvagris.

*Hay otras personas que aparecen en el documental pero no recuerdo sus nombres, sí recuerdo estos pues conocí a Jazmín y a Nicol personalmente y de Gianfranco, recordaba haber escuchado su historia con anterioridad. Aparecen además tres personas más, pero no recuerdo sus nombres.